El coaching se establece entre un “entrenador” o “coach” y un cliente o “coachee”. El coach es un entrenador mental a nivel de motivación y cambio en las personas, ayudándole  también sa potenciar sus habilidades sociales (profesionales, personales…). El coach es un orientador y un facilitador de caminos y alternativas.

La labor del “coach” consiste en “acompañar” y orientar al cliente, trabajando para identificar áreas de competencia y desarrollar las técnicas y procedimientos para mejorar sus propios potenciales y las vías de crecimiento, desarrollándolos mediante la acción.


El coach es un guía y un entrenador y, por lo tanto, no ejerce de terapeuta en el sentido tradicional de la psicoterapia: no trata aspectos patológicos del individuo sino aspectos o facetas potencialmente mejorables o de activación. Por otra parte, tampoco tiene como objetivo el conocer y ahondar en la génesis individual de un comportamiento o de una actitud o creencia.