Desde hace tiempo, voy buscando distintas herramientas que me hagan entender “el mundo del adolescente”. Hace unos años llegó a mí por casualidad algo llamado Disciplina Positiva, después de leer ,informarme e ir a diversos talleres, estoy integrando en mi día a día muchas de las herramientas que me ayudan a entender mejor ese bonito y difícil mundo del adolescente.
La frase que más me motiva en  la Disciplina Positiva es” respeto, amabilidad y firmeza”
Debemos ser firme en las decisiones conjuntas que tomemos, pero siempre desde el respeto mutuo.
He ido interiorizando este concepto y poniéndolo en práctica ,y debo decir que los chicos se abren más ,quitando esas barreras que marcan cuando creen que les vamos a sermonear. Eso sí, si queremos un aprendizaje a corto plazo o caras buenas cuando hagan los acuerdos, pensaremos que esto no  vale. Si queremos un aprendizaje que interioricen y sea acompañante a lo largo de su vida, estamos en el camino correcto.
Otro aprendizaje ha sido  dar gracias por los errores, fuente de nuevos aprendizajes. Podemos equivocarnos y por ello no llevar ese peso durante toda la vida.
Y otro y último por hoy. Nosotros somos el espejo de nuestros hijos. Debemos respetarnos y cuidarnos  para luego poder darles lo que necesitan.
El trayecto es largo pero seguro. Uno se siente mejor , más feliz y satisfecho.
No nacemos con un manual y cada uno de nosotros hacemos millones de cosas bien par acompañar a esos “adolescentes” que tantas veces ni entendemos ni nos entienden.
Ánimo en ese proceso “duro y maravilloso” de la crianza.